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Naturaleza

Especies Invasoras en España

Cada vez son más numerosas las especies que, traídas y llevadas al antojo del hombre, encuentran un medio apropiado para subsistir fuera de sus áreas naturales de distribución. La extraordinaria capacidad de adaptación de algunas plantas y animales se ha convertido en una amenaza que puede causar la extinción de otras especies autóctonas, con las que entran en competencia por el alimento y el territorio. Porque para las distintas formas de vida, el mundo es un pañuelo.

A estas alturas es difícil no haber visto en las dunas y playas de España las características hojas triangulares de la hoja o hierba de cuchillo (carpobrotus edulis). Procedente de la costa sudafricana, esta planta carnosa y rastrera ahoga la vegetación originaria y tapiza todo el litoral. Sus flores, de un intenso color fucsia, son realmente espectaculares. Para erradicarla, la planta se arranca manualmente, aunque en zonas de especial valor ecológico se ha usado un herbicida, llamado glifosato de baja toxicidad.

La globalización de las especies

Hoy todo el mundo habla de globalización, un término que ilustra muy bien lo que está ocurriendo con muchos seres vivos. La ampliación de las redes comerciales y de transporte ha provocado movimientos de especies animales y vegetales, que siguen al hombre allá adonde va. Tales desplazamientos suceden a veces de forma accidental, como ocurrió con las ratas, que se extendieron por todo el mundo acompañando a conquistadores y navegantes. Pero en otras ocasiones, ese trasiego de flora y fauna se produce voluntariamente, sin que los responsables se paren a pensar en las consecuencias. Sólo cuando una especie comienza a mostrar su potencial destructor del equilibrio ecológico, el ser humano reacciona. Éste es el caso, por ejemplo, de la introducción del conejo en Australia, hasta donde se llevó para satisfacer el afán de los cazadores, un capricho que ahora puede resultar muy caro.

En favor de la caza y de la pesca deportiva se han introducido artificialmente muchas especies que han puesto contra las cuerdas a otras plantas y animales autóctonos. En España, una de cada cuatro especies de peces es foránea, aunque algunas viven aquí desde tiempos remotos, como las carpas, traídas probablemente por los romanos en el sigo I.

El control biologico de plagas animó a soltar a unos peces llamados gambusias en algunas zonas húmedas del Mediterraneo amenazadas por el paludismo. El resultado de tal operacion ha sido que dos peces autóctonos, el samaruc y el fartet, están hoy al borde de la extinción. Pero es la aficion por las mascotas lo que ultimamente provoca mayores quebraderos de cabeza a los biologos. El galápago de Florida, presente ahora en muchos hogares, ha ocupado santuarios naturales ibéricos, como las marismas de Doñana, y cada vez son más los parques de ciudades españolas que cuentan con núcleos asentados de la ruidosa cotorra argentina.

Cuando estas especies se establecen en un hábitat que nunca hubieran colonizado por sus propios medios y consiguen reproducirse y extender sus areas de distribucion, se convierten en invasoras.

La ausencia de enemigos naturales puede transformarlas en verdaderas bombas ecológicas. La lista de especies invasoras se incrementa constantemente. En españa se conocen al menos 49 especies de vertebrados exóticos introducidos que ya se reproducen en el medio natural: 25 especies de peces, 13 de aves, 7 de mamíferos, 2 de anfibios y 2 de reptiles, lo que supone un 7% de la fauna que vive en nuestro país.

Extinción de especies autóctonas

Introducir una especie predadora en un río es como soltar un león entre un rebaño de ovejas. La comparación es de Nacho Doadrio, jefe del Departamento de Biodiversidad y Biología Evolutiva del Museo Nacional de Ciencias Naturales, y destaca lo dificil que es calibrar el peligro real de la introducción de animales en ecosistemas distintos a los que les son propios. “Nosotros hablamos del efecto Frankenstein porque es como crear un mostruo que se te escapa de las manos”.

Según la Unión Internacional para la conservación de la naturaleza, el 39% de las extinciones mundiales ocurridas desde 1600 se deben a la introducción de especies exóticas.

El impacto sobre la dinámica de las poblaciones autóctonas puede producirse en diversos frentes:

  • Depredación de una especie que no contaba con ese enemigo
  • Competencia por el alimento y el territorio
  • Alteración del hábitat
  • Hibridación, lo cual conlleva la pérdida de diversidad genética
  • Transmisión de enfermedades frente a las que las especies invadidas no están preparadas.

Principales especies invasoras en España:

Cangrejo Rojo Americano

Desde su introducción en 1974 ha diezmado el cangrejo de rio autóctono hasta provocar su casi total extinción. Hoy está en todos los rios de España. Es portador de Aphanomyces astaci, un hongo causante de la afanomicosis, una enfermedad del sistema nervioso que mata al cangrejo de rio autóctono, pero no al cangrejo rojo. El cangrejo señal, originario de California, también es resistente a la enfermedad, y desde algunos sectores se aboga por potenciar su introducción en España, dada su mayor similitud ecológica con el autóctono.

Caulerpa Taxifolia

En 1984, el Museo Oceanográfico de Mónaco liberó un vertido en el Mediterráneo que contenía esta alga originaria del Caribe. Pese a su procedencia, es muy resistente al frió, y dado su alto contenido en toxinas, no hay predador que le hinque el diente. Puede crecer a la increíble velocidad de un centímetro por día hasta alcanzar los 80 centímetros, lo cual le permite competir mejor por la luz. Su capacidad de resistir hasta una semana fuera del agua ha favorecido que anclas y otros aparejos marinos aumenten su distribución, sobre la que apenas hay estudios.

Cotorra Gris Argentina

Originaria de América del Sur, esta cotorra es la única especie de la familia de los loros que construye nidos con ramas. Fue importada a España como mascota y ahora ya es común en los parques y jardines de numerosas ciudades de la Peninsula, Baleares y Canarias. Fue vista por primera vez en libertad en 1975 en el parque de la Ciutadella de Barcelona. Compite directamente con otras aves urbanas, devorando incluso sus huevos y pollos. Cada vez son más las aves exóticas que se han naturalizado en nuestro pais, como la cotorra de Kramer, el pico de coral o el bengalí rojo.

Lucio

Es como un tiburón de río, y su voracidad ha causado la disminución de muchas poblaciones de peces autóctonos. Procede de Europa central y fue introducido en España con informes técnicos favorables en 1949, año en que se soltaron en la cuenca del tajo 255 ejemplares adultos traídos de Francia. Su gran tamaño puede alcanzar 1,5 metros de longitud y pesar 25 kg y el buen sabor de su carne lo hacían una pieza irresistible para los pescadores deportivos. Predador nato, muy agresivo y sin competidores, devora peces, anfibios y hasta pequeñas aves.

Malvasía Canela

Similar a la autóctona malvasia cabeciblanca, es un ave anseriforme procedente de América e introducida en Eiropa en los años cuarenta. En 1983 aparecieron los primeros ejemplares en España, concretamente en la laguna de la Encanyissada, en el delta del Ebro. Al problema de su imparable expansión se añade su capacidad de hibridarse con la malvasía autóctona con descendientes fértiles. Actualmente se esta llevando a cabo un plan de erradicación consistente en que expertos en ambas especies abaten los ejemplares exóticos o híbridos de los humedales.

Visón Americano

Llegó a una granja peletera de Segovia en 1958, y ahora ya se conocen tres poblaciones aclimatadas en Galicia, en el centro peninsular y en Cataluña y Aragón. Su amplia dieta carnívora, la adaptación a ríos contaminados y su agresividad están provocando el retroceso del visón europeo. A todo ello se añade el hecho de que los machos invasores entran en celo antes que los autóctonos, por lo que no tienen competencia a la hora de aparearse con las hembras de visón europeo, y aunque el embrión híbrido es inviable, las hembras dejan de estas disponibles para la reproducción.

Hormigas de Asia Menor

Lasius neglectus, una pequeña hormiga procedente de Asia Menor, se ha extendido por Cataluña invadiendo casas y jardines, lo que ha provocado una gran alarma en los municipios de Seva, Matadepera y alrededores de Barcelona. Según un equipo de biólogos de la Universidad Autónoma de Barcelona aseguran que estas invasiones son difíciles de vences, porque los distintos grupos de Lasius neglectus se organizan como una única colonia en la que puede haber cientos y hasta miles de reinas. En el mes de junio, época de máxima actividad de esta especie, se llego a contabilizar 95.000 hormigas en un mismo árbol en un solo día. La alarma aumentó al descubrirse infinidad de ejemplares en las instalaciones eléctricas, capaces de causar cortocircuitos y otros daños. Esta especie se alimenta de la melaza de los pulgones, motivo por el cual la estrategia para su erradicación ha sido fumigar los arboles para acabar con los pulgones, privándola así de su alimento.

Galápago de Florida

Procedente de la península de Florida, en Estados Unidos, ha conquistado todas las cuencas de la península Ibérica. Representa tal amenaza para las especies de galápagos autóctonos “europeo y leproso”, que en 1998 se prohibió su importación en la Unión Europea. Un año antes se habían importado 900.000 ejemplares solo en España. En la actualidad siguen comercializándose galápagos alóctonos de otras especies. El de Florida es extraordinariamente adaptable y vive hasta 35 años. Alcanza 30 centímetros de longitud y un peso de hasta 2 kg. Puede ser portador de una salmonelosis que afecta a los galápagos autóctonos.

Taladro del Geranio

Cacyreus marshalli, mariposa originaria del sudeste africano, debe su nombre común al hábito de la oruga a penetrar en los tallos del geranio y devorarlos por dentro hasta que la planta muere. Sus huevos y larvas llegaron a Mallorca hacia 1987, y la mariposa ya se ha extendido por toda Europa. Con una gran resistencia al frío y sin predadores naturales, esta poniendo en peligro el comercio de una de las plantas ornamentales de mayor venta en nuestro país, cuyo negocio mueve unos 18 millones de euros al año.

Arruí

Bóvido de origen africano que vive en zonas montañosas y secas, fue introducido en 1970 en Sierra Espuña (Murcia) con fines cinegéticos. Actualmente existen dos poblaciones principales: una en el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, y la isla canaria de La Palma y otra en la mencionada Sierra Espuña. Hay también pequeños núcleos estables en Sierra María (Almeria) y en fincas particulares de los Montes de Toledo y Sierra Morena dedicadas a la caza. En la Caldera de Taburiente, el arruí se alimenta de plantas endémicas amenazadas.

Picudo Rojo de las Palmeras

A mediados de los años noventa, las palmeras datileras de algunas zonas de la provincia de Granada comenzaron a amarillear y a morir. Los entomólogos descubrieron que las larvas del Pecudo Rojo de las palmeras estaban devorándolas por dentro. Originario de Asia tropical, este insecto ha conquistado amplias zonas de África y Europa. En España ha afectado una franja de unos 50 km entre Granada y Almería, pero los tratamientos para combatirlo están dando buenos resultados.