Naturaleza

Plagas parasitarias

Malaria

Numero uno entre los asesinos parasitarios del mundo, esta plaga transmitida por mosquitos acaba con la vida de unos dos millones de personas cada año, en especial en las regiones tropicales. El noventa por ciento de los casos tiene lugar en África, en cuyas áreas rurales mata a uno de cada 20 niños con menos de cinco años. Los culpables cuatro protozoos del género Plasmodium. Su ciclo biológico con múltiples estadios, los convierte en blancos difíciles. Además encontrar un remedio para esta “enfermedad del hombre pobre”, también llamado paludismo, nunca ha sido una prioridad para la mayoría de las empresas farmacéuticas.

Un mosquito infectado porta en su saliva masas fusiformes del parásito de la malaria que reciben el nombre de esporozoítos. Cuando el mosquito pica a un ser humano, entran en el torrente sanguíneo y se desplazan hacia el hígado. Allí, cada uno de los esporozoítos invaden los hematíes o glóbulos rojos de la sangre. Alimentándose de hemoglobina crecen y se multiplican, deformando las células sanguíneas. Dos o tres días después de la invasión, las células sanguíneas se rompen y liberan muchos merozoítos nuevos que, a su vez, atacan otros hematíes.

Mientras prosigue el ciclo, la víctima sufre ataques recurrentes de fiebre con cada nueva serie de rupturas celulares. Algunos merozoítos se transforman en formas sexuales, gametocitos, del parásito. Si, cuando otro mosquito pica al huésped, los gametocitos son ingeridos por el sistema digestivo del insecto, allí se reproducen. Finalmente, su progenie va a parar a las glándulas salivales del mosquito y el ciclo comienza de nuevo.

Criptosporidiosis

La enfermedad que causó la desdicha en Milwaukee en 1993, durante el mayor brote epidémico transmitido por el agua en toda la historia de Estados Unidos, se debe a un parásito unicelular llamado Cryptosporidium parvum. Acomodado en el intestino, este parásito causa diarreas en sus víctimas y puede resultar fatal par los niños, los ancianos y los enfermos de SIDA.

Anisaquiasis

Diminutas larvas enrolladas que se encuentran en el sushi y otros pescados crudos causan esta dolencia que se manifiesta por retortijones parecidos a los de una apendicitis. Pero no se puede culpar por ello al parásito Anisakis, cuyo objetivo es ser tragado por un crustáceo, luego por un pez y finalmente por una foca o u otro mamífero marino. Quienes gustan del pescado crudo se convierten en huéspedes involuntarios al interrumpir el ciclo.

Esquistosomiasis

Esta enfermedad debilitante, llamada también bilharziasis, afecta a uno de cada 30 personas en el mundo. Los parásitos Schistosoma se multiplican en caracolas acuáticas, luego emergen como cercarias que se introducen en todo ser humano que se encuentre en el agua. Tras madurar, los adultos se emparejan de por vida, produciendo miles de huevos que dañan los órganos. Esta infección es corriente a orillas del Nilo, donde los proyectos de regadío difunden los caracoles huésped.